Aunque ambos comparten la misma base médica y se especializan en salud mental, el psiquiatra legal y forense y el psiquiatra general cumplen funciones muy distintas. La diferencia entre ambos no está en su formación clínica de base, sino en el propósito de su evaluación y
en a quién deben rendir cuentas.
En palabras sencillas, podríamos decir que mientras el psiquiatra general se enfoca en el bienestar del paciente, el psiquiatra legal y forense se centra en informar al sistema de justicia.
¿Cómo se forma un psiquiatra legal y forense?
El psiquiatra legal y forense primero se gradúa como médico, luego se especializa en psiquiatría general y, posteriormente, se forma en psiquiatría legal y forense. Esto le permite adquirir herramientas para analizar situaciones legales complejas, como la imputabilidad penal,
el daño psíquico, la simulación, el riesgo de peligrosidad o la credibilidad de un testimonio.
En Panamá, esta formación es escasa.
Una analogía: médico tratante vs médico forense
Imaginemos que ocurre un accidente de tránsito. Una persona resulta lesionada y acude a un médico general para recibir atención: le recetan medicamentos, le dan incapacidad y hacen seguimiento de su evolución. Ese sería el equivalente del psiquiatra general: su trabajo es
curar y acompañar.
Ahora bien, si ese mismo accidente es parte de una investigación judicial, el fiscal necesita saber si la lesión es compatible con lo reportado, si hubo algún tipo de simulación o qué impacto real tuvo ese hecho. Allí entra el médico forense, que no trata, sino que evalúa para
responder una pregunta legal específica. Eso es lo que hace el psiquiatra legal y forense: examina, analiza y rinde informe al juzgado o a las partes.
La diferencia entre psiquiatra legal y psiquiatra general es exactamente esa: uno trata, el otro evalúa con fines jurídicos.
¿A quién sirve cada uno?
El psiquiatra general trabaja en beneficio directo de su paciente. Hay confidencialidad, empatía y vínculo terapéutico. Su objetivo es aliviar el sufrimiento y mejorar la salud mental. No emite juicios legales ni informes para procesos judiciales.
El psiquiatra legal y forense, en cambio, trabaja para un tercero: el juez, el fiscal, el abogado o incluso una aseguradora. Su tarea es mantener objetividad clínica y entregar un dictamen técnico que pueda sustentar ante un tribunal. No hay relación terapéutica, y lo que dice en el
informe puede incluso ser contrario a lo que la persona desearía escuchar.
¿Cuándo se necesita uno u otro?
Si una persona atraviesa una situación de salud mental, ya sea ansiedad, depresión, duelo o trauma, lo más indicado es acudir a un psiquiatra general. Pero si esa situación está vinculada a un proceso judicial —por ejemplo, una víctima de violencia que solicita una indemnización, un
acusado que podría no haber comprendido sus actos, o un menor involucrado en una causa— lo apropiado es acudir a un psiquiatra legal y forense.
En muchos casos en Panamá se confunden estos roles, y se solicitan informes a psiquiatras generales que luego son impugnados por la otra parte. Por eso, conocer la diferencia entre psiquiatra legal y psiquiatra general no solo ayuda a elegir al profesional adecuado, sino que
fortalece la validez de la prueba en el proceso.
Elegir bien puede marcar la diferencia
Comprender la diferencia entre psiquiatra legal y psiquiatra general es fundamental para que los abogados y partes involucradas en un proceso judicial tomen decisiones estratégicas acertadas. Un informe de psiquiatría legal mal solicitado puede ser rechazado, mientras que
una evaluación técnica bien fundamentada puede tener un peso decisivo en una sentencia.
Si necesita una evaluación psiquiátrica legal válida en Panamá, puede contactar a la Dra. Nadejda Glyva, especialista en psiquiatría legal y forense, llenando el formulario de contacto o escribiendo directamente al WhatsApp +507 6151-6636.
Elegir bien al profesional es parte de la estrategia legal.