El acoso laboral, ya sea psicológico o sexual, no solo afecta el entorno físico o profesional. También puede dejar huellas profundas en la salud mental de la persona afectada. En Panamá, cada vez es más frecuente que en estos casos se solicite una evaluación del daño emocional desde la psiquiatría forense, para sustentar legalmente lo ocurrido en el ámbito laboral.
Muchas personas no saben que estas afectaciones pueden, y deben, ser evaluadas con criterios técnicos. Aquí le explicamos cómo funciona este proceso.
No es solo estar mal, es demostrarlo con ayuda de una pericia psiquiátrica forense.
Sentirse mal no basta en un proceso legal.
Es necesario demostrar que ese malestar tiene una causa clara, un impacto medible y una relación directa con el hecho ocurrido. Por eso se realiza una evaluación de daño emocional en acoso laboral o sexual, con fines judiciales.
Imagine que alguien sufre una caída en su trabajo. No basta con decir que le duele la pierna; debe hacerse una radiografía. Del mismo modo, el psiquiatra forense actúa como quien toma esa “radiografía emocional”.
Ejemplos de acoso laboral
El acoso laboral puede expresarse de muchas maneras. Algunos ejemplos comunes en Panamá incluyen:
- Humillar o avergonzar públicamente a un trabajador, cuestionando su capacidad frente a otros.
- Ignorar deliberadamente al colaborador, dejándolo fuera de reuniones o decisiones relevantes.
- Asignarle tareas imposibles o contradictorias como forma de castigo o presión.
- Amenazar con despidos sin causa o usar frases como a ti te tengo en la lista.
- Difundir chismes o rumores maliciosos sobre su vida personal o desempeño.
Estas situaciones, cuando son reiteradas y sin justificación, pueden generar ansiedad, estrés o incluso síntomas depresivos.
Ejemplos de acoso sexual
El acoso sexual, en el entorno laboral, también tiene expresiones muy concretas. Algunos ejemplos puntuales:
- Comentarios de doble sentido o insinuaciones sexuales repetidas, sobre todo si la persona ya expresó incomodidad.
- Preguntas sobre la vida sexual o apariencia física, que no tienen relación con el trabajo.
- Toques no consentidos, como rozar la espalda, tomar de la cintura o acercamientos innecesarios.
- Enviar mensajes con contenido sexual o sugerente a través de WhatsApp, correos o redes sociales internas.
- Ofrecer beneficios laborales a cambio de favores sexuales, directa o indirectamente.
Este tipo de conductas puede causar miedo, vergüenza, culpa o incluso bloqueo emocional, y suelen tener consecuencias profundas para la salud mental de la víctima.
¿Qué se evalúa en una pericia?
Durante la evaluación psiquiátrica forense se analizan:
- Síntomas emocionales y conductuales: ansiedad, insomnio, irritabilidad, llanto frecuente, pérdida de motivación, ataques de pánico.
- Impacto funcional: dificultades para trabajar, interactuar socialmente, dormir, concentrarse o mantener relaciones familiares.
- Diagnósticos clínicos: como depresión, trastorno adaptativo o estrés postraumático.
- Relación causal entre el diagnóstico clínico y la situación denunciada de acoso: si estos síntomas aparecen o empeoran a raíz del acoso.
- Indicadores de simulación: se evalúa si hay exageración o fingimiento.
¿Cómo se realiza la evaluación?
Se hace a través de una entrevista clínica, revisión de historiales médicos, laborales y personales, y, cuando es pertinente, se aplican pruebas psicométricas, que el facultativo estime pertinentes. Todo queda documentado en un informe técnico con valor probatorio.
¿Quién la puede solicitar?
Puede solicitarla:
- Si se trata de la denuncia penal, la prueba solamente puede ser solicitada por las autoridades competentes (iniciando desde el nivel de personería y subiendo hasta el procurador de la nación y los magistrados de la Corte Suprema). Los abogados querellantes solicitan las pericias psiquiátricas forenses a través de las fiscalías u otras autoridades competentes.
- Si se trata de una demanda civil, las pericias pueden ser solicitadas por los abogados de las partes, por el tribunal o las partes. Es preferible, que la solicitud emane de los abogados, quienes pueden formular los objetivos de la pericia psiquiátrica más profesionalmente.
En Panamá, este tipo de informes debe ser realizado por un psiquiatra legal o forense, ya que se trata de una pericia, no de una terapia.
Cuando lo emocional pesa tanto como lo físico
En casos de acoso laboral, psicológico o sexual, el daño psíquico puede ser tan incapacitante como una lesión física. El sufrimiento emocional, algo que no se ve a simple vista, también, debe ser documentado, evaluado y considerado por la justicia.
Si usted o su cliente necesita una evaluación psiquiátrica forense en Panamá, puede contactar a la Dra. Nadejda Glyva llenando el formulario de contacto o escribiendo al WhatsApp +507 6151-6636. Porque la justicia también debe escuchar el silencio emocional.