Esta es una de las preguntas más frecuentes en procesos legales donde hay antecedentes psiquiátricos o psicológicos. A primera vista, parecería lógico pensar que el profesional que ha seguido el caso clínicamente puede ofrecer la mejor opinión. Sin embargo, desde la perspectiva de la psiquiatría legal, utilizar al psiquiatra tratante como perito representa un conflicto ético y técnico que compromete la validez del informe.
En Panamá, esta diferencia entre roles no siempre es clara para los abogados o las partes involucradas. Por eso es importante explicar por qué el psiquiatra, que atiende a una persona, no debería emitir una pericia legal sobre su estado mental en un proceso judicial.
¿Por qué el rol del tratante no es compatible con el de perito?
El psiquiatra tratante tiene como objetivo ayudar al paciente, establecer un vínculo de confianza, escuchar y aliviar el sufrimiento emocional. Su relación con el enfermo se basa en confidencialidad y acompañamiento terapéutico. En cambio, el perito debe evaluar con
distancia clínica, sin sesgos, y responder preguntas legales concretas, como por ejemplo si existe simulación, si hay daño psíquico atribuible a un hecho o si la persona comprendía sus actos.
Ambos roles son distintos por naturaleza. Utilizar al psiquiatra tratante como perito pone al profesional en una posición de doble lealtad: hacia el paciente, por un lado, y hacia el sistema judicial, por el otro. Esta situación puede generar sesgos inconscientes, falta de objetividad o
incluso omisiones relevantes.
Los psiquiatras tratantes pueden desempeñar el rol de testigo en los procesos, evitando emitir juicios periciales, limitándose con proporcionar datos sobre el curso de la enfermedad de sus pacientes, explicar sus diagnósticos y tratamientos.
¿Qué dice al respecto la Ley en Panamá?
El artículo 406 del Código Procesal Penal exige que “La prueba pericial debe ser practicada por expertos imparciales, objetivos e independientes”. Como se observa, el médico psiquiatra tratante no llena dichos requisitos porque su postura se ve parcializada por el deber ético de ayuda o no maleficencia respecto al paciente, su objetividad se vuelve cuestionable y, frecuentemente, el médico queda influenciado por la relación marcada por la mutua confianza, estima y hasta cariño con los enfermos.
¿Qué dicen las guías internacionales?
Las principales guías internacionales en psiquiatría forense coinciden en que el psiquiatra tratante no debe emitir informes periciales sobre sus propios pacientes. La American Academy of Psychiatry and the Law establece que el perito debe ser independiente del proceso
terapéutico para poder cumplir su función con objetividad clínica. Lo mismo sostiene el Royal College of Psychiatrists en el Reino Unido.
Estas directrices buscan proteger no solo el proceso legal, sino también la relación terapéutica, que puede verse afectada si el paciente percibe al médico como alguien que lo “juzga” en lugar de ayudarlo.
¿Y si no hay otro profesional disponible?
En algunas circunstancias particulares, puede haber dificultades para acceder a un psiquiatra forense independiente. En esos casos, se ha permitido excepcionalmente que el psiquiatra tratante actúe como perito, pero esto reduce el peso probatorio del informe. En Panamá, los
tribunales suelen valorar más los informes emitidos por peritos externos, especialmente, cuando se trata de procesos penales o disputas entre partes.
Además, si el informe pericial es emitido por el mismo profesional que brinda tratamiento, es muy probable que la contraparte lo impugne por falta de objetividad.
La mejor práctica es separar los roles. La recomendación más adecuada, tanto en Panamá como a nivel internacional, es que el psiquiatra tratante mantenga su función clínica, y que cualquier evaluación pericial sea realizada por un profesional forense independiente. Esto evita conflictos de interés, protege la integridad del proceso judicial y cuida la relación médico-paciente.
El uso del psiquiatra tratante como perito puede parecer una solución práctica, pero en la mayoría de los casos termina debilitando la prueba, y genera más dudas que certezas.
Si necesita una evaluación forense imparcial, basada en criterios técnicos y clínicamente sustentada, puede contactar a la Dra. Nadejda Glyva, psiquiatra legal y forense en Panamá, llenando el formulario de contacto o escribiendo al WhatsApp +507 6151-6636.
Una pericia bien hecha puede hacer la diferencia.